2/11/15

Como el ángel de Reims.

Me gustaría ir a 160 kilómetros de París, hasta la ciudad de Reims, al llegar iría directamente a su catedral, nada más para contemplar su mítico ángel ubicado del lado occidental.

Casi todos conocen su historia, es el ángel sonriente de Reims del siglo XIII, sufrió directamente las consecuencias de la devastadora primera guerra mundial el 19 de septiembre de 1.914, un ataque militar afectó su fachada que terminó con un incendio e hizo que parte de ella se cayera a pedazos, sobre este ángel sonriente cuentan que fue decapitado y su cabeza se partió en 20 pedazos, lueho fue reconstruido por el abad de la catedral al día siguiente, la figura del ángel quedó muy deteriorada como lo vemos en la foto, se pueden apreciar sus alas rotas y sin una mano, magullado, muy mal tratado, sin embargo su serena sonrisa no hace más que sacar una sonrisa a quién se le queda mirando. ¿No es así?, dicen que estar delante de este ángel causa un efecto muy curioso, los visitantes terminan viéndose entre ellos y compartiendo una sonrisa cómplice con el desconocido de al lado.

Hoy más que nunca este ángel me habla, nos habla, creo que dice una palabra, “A pesar de”, ¡Sí!, eso mismo, me dice que a él nadie le quitó la sonrisa, qué pasó por las manos del verdugo inquisidor, pasó por la lengua viperina de sus enemigos, sufrió el odio en carne propia y fue destrozado, incluso ¡hasta perdí mi cabeza!, me dice; fue allí cuando sentí que ya no había esperanza, pero siempre hay un buen Abad = un amigo, un samaritano que te reconstruye para devolverte tu misión.

“A pesar de, sonríe”, no pierdas la sonrisa, podrás decirme que lo que vives es lo peor que te ha pasado en la vida, pero tú decides si sacas lo mejor de ti para los demás o te quedas sembrado contemplándote a ti mismo y ensimismado en la situación que estás viviendo, porque sabes bien que tu Abad, tu amigo que nunca falla, Jesús, te reconstruye el corazón. Deja la queja y saca tu mejor sonrisa y provoca sonrisas en los demás.

Proverbios 15,13-15
13 Corazón alegre, cara feliz;
corazón enfermo, semblante triste.
14 La mente inteligente busca el saber,
pero los necios se alimentan de necedades.
15 Para quien está afligido, todos los días son malos;
para quien está contento, son una fiesta constante.



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