8/2/17

Papi.


Si mal no recuerdo creo que empecé a predicar a los 18 años y en no pocas ocasiones me ha tocado trabajar varios textos bíblicos, hacer un acercamiento sencillo y digerible para las personas que van a escuchar mi charla, conferencia o predicación.

Mi forma trabajar el texto como de costumbre siempre es desde la oración, dedicando mucho tiempo a la meditación y al silencio, como no, usando también algunos estudios teológicos, pero mi único objetivo es el de intentar expresar y poner en palabras sencillas lo maravillo de la persona de Jesús.

No se cuantas veces me ha tocado del capitulo 8 del libro de los Romanos, específicamente del versículo 15, "Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Abbá!» 

Posiblemente sea difícil para alguien que no haya tenido una buena relación con su padre terrenal poder disfrutar plenamente de la magnitud de la palabra Papá, no es mi caso, puesto que mi referente está en otra liga, es incomparable, maravilloso, intocable, ejemplar, bueno, por ya no les digo de mi Madre porque allí si es verdad que me faltaran vidas para escribir sobre ella, pero al grano...siempre he hablado desde mi condición de hijo, configurando y vinculado a la persona de Jesús, pero es que hoy, justo hoy 8 de febrero experimenté el otro lado del texto.

Ella tiene su rutina, jugamos con ella, la duchamos, Mayra le da la cena, luego pijama y a lavarse los dientes para ir a dormir, entra Mayra y se sienta con ella en la mecedora para rezar; Padre Nuestro, Ave María, San Miguel Arcángel y Ángel de la Guarda, finalizando con un Santa Gema, ¡Ruega por nosotros! todo esto con los 4 muñecos en brazos, Tedito, Lolo, Tati y Buh, tienen que estar los cuadro, ¿Se imaginan la escena?, 

Una vez ya adormecida en los brazos de la madre, yo me quedo en la habitación contigua, para esperar mi turno, siempre escucho en voz baja, ¡Papá! y es cuando me acerco cada noche para tenerla en mis brazos y mecerla de pie con los cuatro muñecos. 

Hoy al cargar a Victoria me abraza, mete su cara en mi cuello y la escucho decir; ¡Papi!,¡Papi!, con voz suave y con un abrazo muy fuerte. 

No tengo palabras para describirlo, se derrumbó mi ser, fragilidad mezclada con estremecimiento, me sentí casi el centro del universo, en ese momento sólo estábamos ella y yo. No sé, pero para mi sólo existía ella en ese momento y haré lo que sea por ella, es la destinataria de mi fuerzas. 

Hoy he vivido en mi carne quizás un poco de lo que siente Dios Padre, lo que siente por mi, por ti. ¡Yo soy, tú eres, su hijo amado, el único destinatario de toda la fuerza de su Amor!, al acabar de leer esto, dile; ¡Papito mio, Abbá, abrázame! nada más abrázame. Probablemente sea la oración más directa puedas hacer en toda tu vida. 







2 comentarios:

  1. Grande es Dios un hijo es lo mas grande que Dios nos da El me dio cuatro uno es un ángel que nos ayuda a cuidar de los otros tres y de Maria mi querida esposa amo a mis hijos y a mi compañera y a través de ellos amo Ami papiro Dios gracias

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  2. «Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.»
    ‭‭Romanos‬ ‭8:26-27‬ ‭
    Al igual que no necesitamos que nuestros hijos nos pidan lo que ya sabemos que necesitan, nuestro Padre celestial ve nuestro corazón por su Espíritu Santo en nosotros y nos lleva a clamarle en base a su voluntad, aún en medio de la sencillez de nuestras palabras y la debilidad de nuestra condición humana. ¡Abba=Papi! Gran tarea la nuestra, invitar y enseñar a nuestros hijos a acercarse ante el trono de la Gracia a través de nuestro Señor Jesucristo a él sea toda la gloria y la alabanza por los siglos amén.

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Gracias.